Los días que desapareció el gobernador de Carolina del Sur, hicieron nacer las sospechas que estaba planeando alguna fórmula para organizar su estado y llevar a la independencia del regazo norteamericano. La separación, natural o por fuerza de la matriz, estaba con los días contados, según las sospechas de los buscadores de conspiraciones, que se regocijaron en esa idea y que veían, sin lentes empañados lo que se venía. Pero las jugadas se dan hasta el último minuto. Se pierden o se ganan, hasta en el último segundo, más si se alargan intencionalmente. Eso es lo que pasó. De pronto todo fue qué fugó como un adolescente en una aventura de amor hacia Argentina. Dejando toda su vida familiar y política a la cual estaba entregado a la deriva. Algo irrisorio de creer. Pero ahí está y así lo presentaron los medios de comunicación. Fugó con su amante.
Cómo queda esta situación. Como una falsa nube que se va disipando poco a poco, al menos eso intentaba, pero el inesperado deceso del Rey del pop la desintegró por completo sin permitir que se digiera completamente. Las disculpas a su familia y sus ciudadanos, con llanto incluido, parecen dejar traslucir en las sobras los rifles que apuntan y que posponen cualquier idealismo, hasta la espera de un mejor momento. Aunque todo pueda parecer un plan impuesto a última hora, por extraños o por propios, con consentimiento o sin el; lo efectos han sido el desprestigio total, la resbaladera a un lodo que no se cae por las puras sin los beneficios aceptados o por la amenaza que hace doblegar a todo corazón que ante pone todo por proteger a los más cercanos.
Y aquí a alguien que trataron de arrodillar a lodo. Más lo luchó hasta el último momento de vida para que no fuera así. Al menos ese es mi análisis. Michael Jackson desde que ascendió al estrado de la fama, más alto del mismo, buscaron controlarlo. Luchó hasta el final, hasta el último latido de su corazón. Volver a los escenarios era algo que no se lo iban a permitir, no iban a dejar escuchar su voz de protesta. Que el mundo no se enterara. Había que apagar al talento que no cedió y que era capaz de desatar tal euforia y unidad en el mundo. Durante años trataron de que siguiera sus lineamientos, más no lo permitió. Por el desaire trataron de doblegarlo con la salud, así como ellos combatieron para quebrantar su ánimo El lucho con sus millones para revertir eso, Y como es de su conocimiento la batalla fue larga. Como no lograron nada con eso. Les llegó al colmó de la desesperación el video que más abajo comparto y decidieron atacar al honor. A desprestigiar. Así que los escándalos estuvieron a la orden del día. Con un comportamiento de esa naturaleza con que lo presentaron al mundo, nadie iba a tomar sus letras y dichos en serio, más aya sólo de un simple gusto artístico. Lograron bajarlo de los escenarios, desprestigiarlo ante medio mundo, más no lograron que aceptara sus reglas. Y cuando preparaba su regreso triunfal a los escenarios, desplegó sus alas y voló a la eternidad; ahí donde todos tenemos el llamo de volver.
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Cómo queda esta situación. Como una falsa nube que se va disipando poco a poco, al menos eso intentaba, pero el inesperado deceso del Rey del pop la desintegró por completo sin permitir que se digiera completamente. Las disculpas a su familia y sus ciudadanos, con llanto incluido, parecen dejar traslucir en las sobras los rifles que apuntan y que posponen cualquier idealismo, hasta la espera de un mejor momento. Aunque todo pueda parecer un plan impuesto a última hora, por extraños o por propios, con consentimiento o sin el; lo efectos han sido el desprestigio total, la resbaladera a un lodo que no se cae por las puras sin los beneficios aceptados o por la amenaza que hace doblegar a todo corazón que ante pone todo por proteger a los más cercanos.
Y aquí a alguien que trataron de arrodillar a lodo. Más lo luchó hasta el último momento de vida para que no fuera así. Al menos ese es mi análisis. Michael Jackson desde que ascendió al estrado de la fama, más alto del mismo, buscaron controlarlo. Luchó hasta el final, hasta el último latido de su corazón. Volver a los escenarios era algo que no se lo iban a permitir, no iban a dejar escuchar su voz de protesta. Que el mundo no se enterara. Había que apagar al talento que no cedió y que era capaz de desatar tal euforia y unidad en el mundo. Durante años trataron de que siguiera sus lineamientos, más no lo permitió. Por el desaire trataron de doblegarlo con la salud, así como ellos combatieron para quebrantar su ánimo El lucho con sus millones para revertir eso, Y como es de su conocimiento la batalla fue larga. Como no lograron nada con eso. Les llegó al colmó de la desesperación el video que más abajo comparto y decidieron atacar al honor. A desprestigiar. Así que los escándalos estuvieron a la orden del día. Con un comportamiento de esa naturaleza con que lo presentaron al mundo, nadie iba a tomar sus letras y dichos en serio, más aya sólo de un simple gusto artístico. Lograron bajarlo de los escenarios, desprestigiarlo ante medio mundo, más no lograron que aceptara sus reglas. Y cuando preparaba su regreso triunfal a los escenarios, desplegó sus alas y voló a la eternidad; ahí donde todos tenemos el llamo de volver.
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El mundo se conmovió cuando llegaron las primeras noticias de la desaparición en cielo del Atlántico del vuelo de airbus con 228 personas. Los flashes televisivos lanzaban como primera hipótesis causante del accidente era un rayo que haya impactado el avión. Mi primera impresión cuando me comunicaron tal hipótesis fue, que eso no pasa. Que un rayo no derriba un avión, además que su vuelo a alta mar es a una altura por en cima de las nubes. A si que cualquier formación de tormenta es fácilmente superada sin mayor sobresalto.




Adonde es que va dirigido este plan. Parecía que era a los países donde se inicio. Pero era demasiado para creer que ahí se realice algo parecido como nos informan los gobernantes y los medios de comunicación. Países con elevados sistemas de salud, no podrían haber caído tan fácil en una situación de epidemia. Los últimos días nos han mostrado que sí podían entrar en una situación así, pero al parecer no por un hecho real sino por una elaborada acción que busca un interés mayor. Muchos países se han comprometido en tal acción. Entre ellos saben cuales serán los verdaderos afectados. De ante mano está coordinada. La primera etapa es la del teatro. El epicentro ficticio donde mirar ahora y después, sin ser necesariamente el verdadero afectado. En el futuro nadie les reprochará algo, por que los historiadores dirán, se inició en México o en EEUU y de ahí se expandió al mundo entero. Todos estuvieron bajo amenaza por la epidemia.


Daré un salto hacía el espacio exterior, para verlo desde ese punto de vista. Hay una película que considero seguro ha visto y es la Guerra de los Mundos. A menos la primera. Donde la derrota a los extraterrestres ya no se da con otros films, con una estrategia de guerra con armas, en comparación con la tecnología extraterrestre de las películas, serían de la edad de piedra. Esta vez no es así. Estos extraterrestres malvados, esgrimidores de ser humanos, no los pueden derrotar y la raza humana se acerca a su extinción. Inesperadamente esto no ocurre gracias a la presencia de humana arma letal para ellos no para la raza humana, que ha convivido por miles de años y que aprendido a ser inmune, los virus. En esa película da ha entender eso.

Todo se quedó muy quieto y ya nadie sabía que es lo que pasaba. La noche se había vuelto tan silenciosa que sobre saltaba cualquier pequeño ruido que saliera dentro de la oscuridad. Se lanzaban a perseguir ese pequeño ruido como cazador a su presa, sólo por tener en que apoyarse. Se gira la imaginación para percibir a través del manto de la noche algún estruendo que destruya tanta quietud. Lancemos alguna bengala, su estallido nos distraerá. Se ha estado tan acostumbrado a los continuos, uno tras otros, de los acontecimientos por más pequeños que sean que ahora nos sorprende que no hay alguno. Quizás esa tranquilidad es lo natural de nuestras vidas. Las constantes exaltaciones han sido provocadas para alejarnos de está quietud que nos seduce, para no dejarnos ver el propio faro que nos guía. Pero tanto nos han bombardea que ahora necesitamos esas exaltaciones, esos acontecimientos que nos distraigan que llenen nuestro existencia, por más catastróficos sean estos desenlaces. Ya no estamos tranquilos en nuestro propio silencio, necesitamos que las aguas se agiten para descansar el miedo inyectado y esperar el siguiente.
